Sentidos, cinco o seis si contamos el sexual es lo que tiene Carlos Chaouen. Porque en eso ha convertido el sexo, en un sentido más como la vista o el olfato; o todos juntos. ¿Que cómo lo sé? Me lo ha dicho Chaouen, "un escritor de canciones", como le definió el cantante de 'Marea' en el Teatro Calderón.
Este otoño he visto a Carlos Chaouen cuatro veces: Clamores, Galileo, Teatro Calderón y, el otro día en Guadarrama, sala Reciclaje. Ha sido una inversión en verbos y adjetivos.
Y uno va descubriendo esas partes del cuerpo de la mujer y del hombre que estaban vetadas en las canciones. Cuando Chaouen pone rincón junto a paladar, espuma en la boca y clítoris detrás de las cortinas, y empieza la fiesta.
Cuando se queda solo en el escenario canta "Vente" y "Semilla en la tierra", y empiezan a brotar palabras en un castellano lúcido y afilado como las agujas del amor que se clavan en los sentidos o la vida golpeando bajo la tierra en un arrebato.
Y todo se lo merece el cuerpo de una mujer: reír, llorar, fumar o morir tirando piedras. Para nacer siempre hay un vientre y una boca detrás de un punteo de guitarra, como cuando empieza "Faro del paraíso" y luego se nos pasa el verano y el otoño haciendo el amor:
Que tengo tanto esperma en la mirada
Que cuando lloro al viento nace un cielo
Y tengo los besitos que me dabas
Guardados en el fondo de mi pecho
Y tengo en las gónadas del alma
Otoños que comienzan en enero
Y a veces se me olvidan las palabras
Cuando meto los dedos en tu pelo
