Gracias a mi trabajo, como ya he comentado en alguna ocasión, tengo la suerte de tratar de cuando en cuando con un "gurú" de la energía fotovoltaica, de esos que rebosan conocimiento técnico, sabiduría y anécdotas. Como dice un compañero mío: "un jodido visionario". Pues bien, voy a relatar dos historias compartidas sobre mesa y mantel, de esas que se pueden contar sin decir nombres de personas y empresa.
La historia se ubica en un país de África, de cuyo nombre no hay manera de que me acuerde. La empresa emprendió un proyecto en una comunidad cuyo suministro de agua potable era muy comlicado debido a que debían desplazarse dos kilómetros a un pozo para conseguirla. El proyecto consistía en automatizar la extracción de agua y realizar una canalización hasta el poblado, para evitar estos desplazamientos. Todo ello aprovachando la energía del sol.
Los responsables del proyecto, volvieron a los pocos meses y notaron gran hostilidad de parte de los beneficiados por el aparente avance tecnológico del que estaban disfrutando. Sin saber explicárselo muy bien y con una gran barrera impuesta por el idioma, decidieron pedir explicaciones a uno de sus interlocutores, que tras una rápida indagación consiguó explicarse este rechazo a semejante progreso.
Las personas encargadas de realizar la colecta de agua eran las mujeres de cada familia. Por desgracia era bastante habitual que sus maridos las maltrataran y el camino hacia la carga de ese agua era un a liberación que alargaban en la medida de lo posible para estar lejos de sus maridos maltratadores. Además, en muchos casos el pozo servía como punto de denuncia cuando coincidían con mujeres de personajes notorios en la comunidad, ya que si condenaban la violencia de los hombres, podían reprender a estos con alguna medida de castigo, normalmente en sus trabajos.
Tras enterarse de esta circunstancia, se decidió no utilizar el sistema de canalización y dejar el de extracción.
Para reflexionar. La siguiente os la cuento otro día.
Comentarios:
El país en el que ubicaban la anécdota que me contaron a mí creo que era Mozambique.