Este "prado" propio de un pueblo abandonado se encuentra en pleno centro de Madrid. La imagen es de este pasado domingo (29/1/2006) por la tarde. En estas condiciones se encuentran los restos de la antigua muralla.
En estos tiempos en que hay un arduo interés en la recuperación de la memoria histórica (eso sí, selectiva) por parte del alcalde que ha planteado hacer un museo con todo lo que han encontrado en las macro obras de la M-30, le sugeriría que se diese un paseo desde su despacho en la plaza de la Villa y baje por la C/ Mayor hasta la cuesta de la Vega y verá el vergonzante aspecto que se encuentran los restos de la construcción más antigua de Madrid. Si se tratasen de restos romanos seguro que la situación no sería la misma y se gritaría a los cuatro vientos el que la ciudad fuese obra de la "civilizadora" Roma.
Está claro que son dos términos contrapuestos. El urbanismo casi siempre (por no decir siempre) también se contrapone a la sostenibilidad medioambiental. Esta es la primera contrapartida, la más importante, que pagamos por el "desarrollo" para llegar más rápido a cualquier sitio en coche o disfrutar de un campo de golf o un chalecito con césped húmedo en clima seco. La segunda es destruir nuestra cultura y olvidar de dónde venimos.
Con las recientes obras de la M-30, que estamos sufriendo todos los madrileños, se están juntando todas las contrapartidas que nos podíamos temer: dudas sobre su impacto ambiental, interminables atascos, despilfarro del presupuesto del ayuntamiento y por supuesto atentados contra la cultura, en concreto con la arqueología. Se han encontrado en diferentes yacimientos más de 300 restos, un poblado paleolítico de cazadores-recolectores o uno romano además de restos de flora y fauna del pleistoceno.
Otras historias de la Historia desde lo más antiguo hasta lo más reciente,Historia viva. Un poco de actualidad globalizada y algo de crítica constructiva y deconstructiva.
