Tras el triunfo en la guerra civil los generales que traicionaron y masacraron a su propio pueblo decidieron la destrucción total del enemigo en todos los órdenes. Cómo no, la cultura no se iba a salvar. Ya durante la guerra la mayoría de los intelectuales progresistas tuvieron que exiliarse o fueron asesinados por su forma de pensar. En la dura y larga posguerra y durante toda la dictadura, su huella se intentó por borrar todos los medios, la censura como todos sabemos fue férrea, el estado controlaba los medios de información y la cultura.
Por otro lado, está totalmente demostrado que Franco y Hitler se entendían muy bien (aunque para el Fuher, Franco representaría lo mismo que para Bush “Ansar”).
Las conexiones son innegables: Legión Cóndor, División Azul, reunión en Hendaya, militantes españoles del partido nazi ya en tiempos de la II República… y para colmo les copiaban quemando libros. Sí, sí, Franco también quemó libros, veréis:
Quema de libros
Uno de los primeros actos organizados por Falange una vez acabada la guerra civil fue una quema pública de libros. En la Universidad Central de Madrid, el 30 de abril de 1939 se celebró lo que se llamaron “auto de fe” para condenar al fuego a los “enemigos de España”, y allí ardieron libros de Sabino Arana, Gorki, Freud, Lamartine, Karl Marx, Rousseau, Voltaire y muchos otros, en una mezcla en la que se quería significar la condena a los liberales, los marxistas, los modernistas, los separatistas y todos los que el franquismo exaltado del momento podía considerar sus enemigos. Significativamente, la quema de libros se concibió también como un ejercicio educativo y en él participó el secretario nacional de Educación, Antonio Luna. El diario falangista Arriba del 2 de mayo glosaba el acto en un comentario titulado “Letras de humo” en el que decía: “Con esta quema de libros también contribuimos al edificio de la España, Una, Grande y Libre. Condenamos al fuego a los libros separatistas, liberales, marxistas; a los de la leyenda negra, anticatólicos; a los del romanticismo enfermizo, a los pesimistas, a los del modernismo extravagante, a los cursis, a los cobardes, a los seudocientíficos, a los textos malos, a los periódicos chabacanos”. Apelando a los “filósofos y poetas, novelistas y dramaturgos, ensayistas y pensadores de un mundo a la deriva”, el periódico les decía: “En España los hombres jóvenes tienen el valor de quemar vuestros libros y, sobre todo, de quemarlos sin un gesto de aflición”
(Extraído del libro Todo Franco. El franquismo de la A a la Z. De Justino Sinova y Joaquín Bardavio editado por Plaza y Janés en 2000)
Otras historias de la Historia desde lo más antiguo hasta lo más reciente,Historia viva. Un poco de actualidad globalizada y algo de crítica constructiva y deconstructiva.
